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"En un mundo multilateralista la negociación es la única forma de resolución definitiva de los problemas"

viernes, 15 de abril de 2022

 


Por Dr. Carlos Castia

Cuando se estableció Naciones Unidas allá en octubre de 1945, se acordó que la misma se creaba para evitar que se repitiera la experiencia de la guerra de la cual el mundo terminaba de experimentar. Pero a pesar de lo esperanzador de su preámbulo político, la agresión y las guerras no solo no se detuvieron, sino que incluso se multiplicaron y diversificaron dentro de un nuevo contexto global que irónicamente conoceríamos como “guerra fría”.

Las desconfianzas creadas entre el oeste y el este se centraron precisamente allí donde había terminado la guerra (Berlín) y al poco tiempo terminaron por generar esa bipolaridad que dio el marco a una falsa paz que más bien era, el miedo reciproco entre dos superpotencias con capacidad nuclear. Que no hubiera otra guerra mundial no significaba que hubiera paz. Por el contrario, los conflictos comenzaron a multiplicarse tan pronto entró en vigencia la Carta de Naciones Unidas (Cap. 7, arts. 39 al 51). Ciertamente el colonialismo europeo (semilla de conflictos durante el siglo XIX) comenzó a retroceder, salvo en ciertas situaciones puntuales (caso de Palestina) y muchas naciones que habían estado bajo el influjo colonial europeo, obtuvieron su independencia. Pero si esta nueva organización parecía terminar con las causas de los conflictos ¿Por qué se estaba produciendo esto? Simplemente porque Europa había quedado en ruinas y sus esfuerzos debían centrarse en la reconstrucción de cada uno de sus países, una empresa que sería financiada por EEUU[1] y la cual aún siguen pagando. El tiempo para las aventuras colonialistas habían terminado.  Incluso, para quienes se resistieron a esto (Como Francia en Indochina -Vietnam y Camboya-) terminarían por entenderlo de la peor forma.

Pero también existía un acuerdo tácito: No habría guerra entre los dos grandes vencedores de la segunda guerra pero eso no alcanzaba al resto de los miembros y ello incluía a sus vasallos. Lo que explica esto es la creación del Consejo de Seguridad compuesto por los vencedores de la Segunda guerra que viene a ser el órgano con poder de impulsar medidas coercitivas sobre quienes no se atengan a las previsiones de la Carta.

Casi de forma simultánea y bajo la inspiración de las desconfianzas anglosajonas EEUU y Gran Bretaña impulsaron la creación de una organización militar supraestatal que garantizara la seguridad del occidente europeo. Fue así que el 4 de abril de 1949 se funda la OTAN y partir de entonces, la gestación de la desconfianza y la carrera armamentística. Si bien esta no tiene nada que ver con Naciones Unidas, con el paso del tiempo se irá viendo el intento por tratar de convertirla -indebidamente- a dicha alianza en un brazo ejecutivo de las resoluciones del Consejo de Seguridad.

La paz estaría determinada por las decisiones de un organismo con una estructura que ya venía condicionada desde su origen agravada por una polaridad global que se demostraría con las guerras en Palestina de 1948, de Corea en 1950, Vietnam, las guerras en Medio Oriente y África en los 60s, los golpes militares y las intervenciones estadounidenses en Latinoamérica en los setentas y parte de los ochentas. Sería con la crisis y posterior guerra del Golfo Pérsico en 1991 que los EEUU -y la OTAN por detrás- podría maniobrar de forma discrecional y ello sería por la implosión de la URSS. De haber estado incólume ésta superpotencia la evolución de la crisis del golfo y la geopolítica habría sido muy distinta.

El origen de este organismo ya es discutible. La mayoría de las personas creen que fue fundado en un ámbito de pluralidad y participación democrática de todas las naciones pero, ello no fue así. La idea fue concebida en Gran Bretaña en 1941 en momentos que sus islas se habían convertido en asilo de los representantes políticos de los países ocupados por el Tercer Reich. Necesitaban aliados permanentes para enfrentar esta amenaza y para ello debían pensar en una nueva forma de compromiso. Fue así que en junio de 1941 los británicos (acorralados y con temores ciertos a ser invadidos) impulsan la firma de la “Declaración del Palacio de St. James” que comprometió a los firmantes (sus huéspedes) a cooperar en medio del peligro a que Londres cayera en manos de los alemanes.

Este y posteriores precedentes[2] no buscaban establecer una verdadera paz global o el fin a las aspiraciones geopolíticas de Londres, sino un compromiso de que todos sus firmantes siempre se mantuvieran fieles al eje del autoproclamado “mundo libre” que veladamente estaría controlado por los anglosajones y por ello, en beneficio de ellos. La incorporación de la URSS en este organismo sin dudas fue a regañadientes para los británicos (en especial para Churchill)[3], pero su peso político y militar lo hacía innegable y fue por ello que posteriormente la incluirían en el organismo[4].

Como dijimos, las guerras no se detuvieron y a pesar de la creación de este benemérito organismo, las agresiones, las intrigas y los conflictos se multiplicaron. En algunos casos, con su escandalosa complicidad[5] como fue consentir la violenta implantación en 1948[6] del estado de Israel en medio de Palestina, una cuestión que sigue siendo en la actualidad un tema sin resolver.

El final del siglo pasado y el comienzo del que transitamos es la muestra más clara de una crisis de legitimidad en este organismo. Las crisis de Iraq, los Balcanes y sus consecuencias estuvieron signadas por el accionar de un mismo actor destacado (EEUU) que por momentos se desdoblaba mediante la OTAN. Cada una de ellas no fue al azar y estuvieron enmarcadas en contextos geopolíticos muy puntuales que pusieron en evidencia una escandalosa verticalidad y corrupción en Naciones Unidas[7] que en teoría no existía. Ello sin dudas afectó a su credibilidad[8], capital fundamental para un organismo político.

En este tóxico y nebuloso contexto, la paz ya no era el objetivo (si es que en realidad alguna vez lo fue) sino, contener y disolver de ser posible presiones sobre algunos miembros “exclusivos” (caso de Israel) y gestionar guerras preventivas planeadas en Washington disfrazadas de “humanitarias”, un oxímoron que demuestra una inconsecuencia insalvable. Para ello, la corrupción, manipulación, el engaño y el encubrimiento se volvieron medios y herramientas centrales para que encajen dichos intereses (invasión a Iraq 2003; Libia 2010 y Siria 2011) que siguen utilizándose en las actuales circunstancias.

La guerra en Ucrania está revelando con toda su magnitud estas incongruencias y vemos como las gestiones de Naciones Unidas para buscar la paz son tan infructuosas como ambiguas. Más allá de las responsabilidades de Rusia por su accionar, no se pueden dejar de lado los antecedentes y las provocaciones occidentales con la OTAN como principal actor que potenciaron este desenlace. Incluso más. Tanto Londres como Washington apuestan a seguir incrementando las tensiones[9] (contra lo previsto en el Cap. VII de la Carta Orgánica) a costa de extender el conflicto[10] (tratando de llevarlo a territorio ruso) con las consiguientes consecuencias geopolíticas y humanitarias algo que no ayudara a frenar las hostilidades y mucho menos a consolidar la paz.

  



[1] El llamado Plan Marshall fue el programa de financiación otorgado por Washington para reconstruir a la Europa Occidental y evitar que cayera bajo el influjo de la Unión Soviética. La denominación del plan surgió del General George Marshall quien más tarde se convertiría en Secretario de Estado norteamericano. https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Marshall

[2] Otros precedentes fueron la Carta del Atlántico firmada en agosto de 1941 entre EEUU y Gran Bretaña y la Declaración de Naciones Unidas de 1942 esta última firmada por varias naciones que detalle que pocos advierten, seguían bajo la influencia colonial británica.

[3] El entonces primer Minístro británico Winston Churchill no ocultaba su desagrado hacia los eslavos rusos pero en particular para con el georgiano líder de la URSS Josep Stalin quien más tarde le respondería a sus dichos del 5 de marzo de 1946 en el Fulton Westminster College de Missuri.

[4] Recién en 1943 tras las Declaraciones de Yalta y Teherán los anglosajones establecerían con la URSS y China una estrategia conjunta para terminar con Alemania. 

[5] Causalmente serían los mismos impulsores de este organismo quienes desde comienzos del siglo XX habían negociado con las organizaciones sionistas su desembarco masivo en los territorios árabes palestinos.

[6] Las organizaciones sionistas que eran financiadas desde New York y Londres habían ido muy lejos en sus acciones. Desde asesinatos contra ciudadanos palestinos hasta atentados contra las autoridades británicas hizo que se volviera un monstruo incontrolable a tal punto que su impunidad ya no reconocía límites. El 17 de septiembre de 1948 el enviado de paz de Naciones Unidas el Conde Folke Bernardotte que había constatado las violaciones que se estaban produciendo contra los palestinos fue asesinado a tiros por un comando sionista.

[7] Tras la guerra contra Iraq de 1991, el país quedo sumido en la miseria producto de un embargo que motivó la escases de alimentos y medicamentos. Aprovechando este desesperante marco se fabricó una estructura denominada “Petróleo por Alimentos” que lejos de brindar asistencia a la población iraquí sirvió para enriquecer a varios funcionarios de Naciones Unidas y obviamente de EEUU.

[8] Las denuncias y las constataciones de violaciones y crímenes cometidos por miembros de Naciones Unidas ha llevado a una percepción generalizada que siempre ha tratado de ocultarse.

[9] A la ya conocida ayuda militar de Gran Bretaña y EEUU a Ucrania con misiles antitanque y sistemas MANPAD “Stinger” contra aeronaves a baja cota, se está sumando el envío de toneladas de rezago militar estadounidense que sobro de la aventura en Afganistán y que no es más que basura que no duraría en una pequeña escaramuza.

[10] Para ello Biden ha autorizado un paquete de más de 750 millones de dólares en material militar que comprende desde una docena de helicópteros MMI-8, vehículos de transporte de tropas, Drones, misiles Javelin entre otras unidades.

domingo, 3 de abril de 2022

 



Por el Dr. Carlos Castia

Cuarenta años de aquella gesta patriótica que generó un cambio colectivo en una población acostumbradamente abúlica y conformista, parece no bastar para que los políticos argentinos entiendan el valor de este suceso. La guerra de 1982 le dio a la Argentina un aprendizaje que solo algunos han logrado entender mientras otra parte, sigue tratando el tema como una cuestión de víctimas y victimarios de una época en la que ellos ni siquiera participaron.

Los cuarenta años de esta gesta pillan al país en una de sus crisis socio-político-económica más profundas desde su existencia. Es una época muy peculiar y casualmente se produce en momentos en que la geopolítica ha dado un giro inesperado cambiando los parámetros que las potencias vencedoras de la segunda gran guerra habían arbitrariamente establecido.

La recuperación de las islas y sus aguas circundantes en aquel 2 de abril de 1982 no solo fue el ejercicio de un derecho inmemorial de Buenos Aires sino incluso, una obligación política y soberana impostergable que nada tiene que ver con la tan mencionada intensión de los militares en perpetuarse en el poder. Este último argumento largamente esgrimido por los intelectuales liberales y anglófilos varios sin dudas es parte de la intoxicación informativa que desde 1983 (con el gobierno radical de Raúl Alfonsín) trató de deslegitimizar la gesta.

Hablar de forma retrospectiva acomodándose al nuevo paradigma imperante es muy fácil de hacer y ello deforma el fondo de la cuestión. Las generalizaciones odiosas y los reduccionismos infantiles han campado en torno las interpretaciones de esta gesta. Eso es lo que se ha visto en Argentina con respecto a las causas de fondo que llevaron a la guerra de 1982. Periodistas y políticos que estuvieron en esas jornadas y que incluso se mostraron enfervorizados por la recuperación no tuvieron el mínimo escrúpulo (al conocerse el cese de fuego de 1982) que girarse en el aire para pasar a ser vehementes fustigadores y hasta en ciertos casos acalorados opositores de una guerra que hasta hoy algunos de esos siguen considerando “una catástrofe” o un “error”. Basta solo recordar como el gobierno radical de Alfonsín (haciendo un juicio generalista y tendencioso) despreció a los veteranos -conscriptos y profesionales- condenándolos al ostracismo y obviamente, a la misma causa Malvinas. Para cerrar esta infamia, el incipiente gobierno peronista de Carlos Menem firmó la rendición y la postración mediante los Tratados de Madrid de 1989 y 1990. Solo se trata de una tara muy argentina que hoy vemos en su política doméstica.

Hoy tratan de argumentar sus posiciones alegando que no existían razones para la recuperación ya que hasta 1965 las relaciones entre Londres y Buenos Aires eran óptimas y que había una atmósfera propicia para la solución negociada. Quienes argumentan esto pierden de vista (porque se tapan los ojos) que los británicos siempre trabajan a dos bandas. Cuando dicen una cosa están haciendo otra. En aquel entonces, mientras existía una relación diplomática estable, Londres no era ajeno a sus operaciones de inteligencia dentro del país donde supo reclutar a periodistas y políticos para su servicio de inteligencia exterior MI6.

En cierta medida es entendible que esas valoraciones surjan de personajes que mantienen una vinculación ideológica y económica con el mundo anglosajón. Pero en muchos otros que viven en el continente son el reflejo de la ignorancia de los hechos y las circunstancias de aquella época e incluso, de una persistente y muy silente campaña de propaganda británica por desviar el horror y las causas de esa guerra a los mismos argentinos que la pelearon.

Quienes apelan por el mote insultante de “víctimas” o “chicos” para con los veteranos (no ex combatientes), demuestran ser permeables a la campaña de intoxicación montada por las agencias bajo el encargo del Foreign Office. Una de ellas es la montada para que se identifiquen los cuerpos de los soldados en Malvinas poniendo al frente de esta operación al ex Coronel Jeffrey Cardozo quien tras el final de la guerra fue comisionado a las islas para rastrear las bajas en el terreno y encargarse de construir el cementerio donde se hallan los cuerpos de 123 soldados argentinos sin identificar.

La labor de Cardozo podría ser vista como loable y de una empatía encomiable pero sin dudas es parte de una maniobra de ablande psicológico y persistente manipulación dirigida no solo a los familiares de esos soldados sin identificar sino a todo el pueblo en general. Se busca captar la empatía de sus familiares y a su vez, ahondar el rechazo al ejército argentino para el que sirvieron. Si realmente Cardozo tiene tanta preocupación por los familiares de los caídos argentinos en Malvinas sería muy interesante que se contabilizaran las bajas de sus propias filas ya que los números no concordarían con la realidad. Algunos rumores han señalado que los mercenarios nepaleses caídos superarían los 2000 efectivos, pero fueron enterrados en fosas comunes lejos de la vista de la opinión pública y eso sin contar con las bajas en las tripulaciones de varios de los buques hundidos durante la guerra ¿Acaso no tienen madres que les lloraran?

Es por eso que no hay que tragarse todo lo que se ve y mucho menos, lo que los ingleses quieren mostrar. Se trata que los argentinos pierdan el interés por esas islas y al mismo tiempo sientan simpatía por el enemigo. No es otra cosa que el tan usado slogan por los británicos “divide y vencerás” que les ha permitido apropiarse de amplios espacios geográficos alrededor del mundo con la colaboración gentil de una parte de los habitantes de esos sitios invadidos.

Para los anglosajones (tanto británicos como estadounidenses) la guerra psicológica es un campo muy serio e importante al cual se le dedican ingentes recursos para su estudio y desarrollo. Las “operaciones de información” son una parte de esta área a la que se destinan batallones especializados para dicho fin. Casualmente ambos, han usado y abusado de estas tácticas en Iraq, Afganistán, Libia y Siria buscando que el “enemigo se comporte como ellos quieren que se comporte” (Señalado por el Coronel estadounidense Michael Holmes al ser indagado por las manipulaciones ejecutadas en Afganistán -Dirigidas desde Camp Eggers-).

A los argentinos se los puede dominar desde el sentimentalismo y la emotividad y queda claro que los británicos lo saben muy bien. Cuando se dieron cuenta que los argentinos llamaban con emotividad “chicos” a sus conscriptos de 18 años de edad, no podían entenderlo ya que ellos incluso contaron con tropas que tenían 17 y pelearon tan rudo como ellos. Pero eso solo fue una muestra del material con el cual podían trabajar el Departamento de Guerra Psicológica y el Instituto Tavistok de Londres. 

Son una mezcla de orígenes producto de la inmigración que igualmente los identifica el carácter latino (ibero), de naturaleza sanguínea y movilizable. A contra posición los británicos son anglosajones, metódicos, cerebrales y prácticos que los pone en una ventaja superlativa ante aquel otro carácter. Eso no significa que uno sea mejor que el otro ni que uno sea bueno o malo y viceversa. Solo se trata de explicar cual es el punto de entrada de la manipulación que orquesta Londres.  

Esto lo vemos hoy con el caso de Ucrania tratando de convencer, por medio del Conglomerado de medios a la población de Europa que Rusia quiere ocuparla y expandirse siguiendo un plan por restituir la Unión Soviética, un razonamiento que además de errado es imposible de llevar hoy a la práctica. Pero Londres lo difunde y mediante Washington, bombardean con este punto de vista que trata de aislar a Rusia del mundo.

A la Argentina se le hizo lo mismo. Y aunque en aquellos momentos la administración republicana de Ronald Reagan consideraba ante la opinión pública que este conflicto se daba entre dos socios de EEUU, la propaganda de medios y sus simpatizantes internos (en la intelectualidad y los medios) no se detuvieron en propalar la palabra “invasión” para identificar a la acción argentina cuando en realidad había sido una recuperación de la invasión británica de 1833.

La victimización de los “kelpers” (muy sustentada por ciertos medios y periodistas argentinos) es otra pata de esta manipulación que fue y sigue siendo un elemento fundamental para que Londres justifique su fortalecimiento en las islas. Pero más allá de todo esto y de las manipulaciones orquestadas desde Londres al final termina pesando el interés supremo de la OTAN que obviamente y ante el nuevo escenario, las islas del atlántico sur se vuelven estratégicas para controlar la navegación más allá del trópica de Capricornio.

 

sábado, 19 de febrero de 2022

 


Por el Dr. Carlos Castia

Hasta el momento las predicciones de Washington y Londres han fallado ¿Causales? Simplemente porque no se tratan de predicciones, solo de intensiones y deseos desesperados. Somos testigos de la descarada injerencia que estos actores tienen sobre el gobierno ucraniano que como se puede ver, ya no controla las decisiones que hacen a los destinos de su país.

Esto obviamente supera al presidente y comediante Volodymyr Zelensky quien sometido a esa presión inmanente de quienes lo rodean, de los medios occidentales y de las embajadas de sus “amigos” anglosajones, exclamo ya hace una semana con clara desesperación que terminaran de sembrar el pánico entre sus ciudadanos con versiones que no se estaban comprobando en la realidad.

Como ha venido sucediendo, los norteamericanos y los británicos se presentan como los indiscutibles interpretes de las realidades políticas, sociales y hasta religiosas de las regiones a las cuales van penetrar dejando a los gobiernos que les escuchan, como meras marionetas ventrílocuas. Esto es lo que esta sucediendo con Ucrania, donde Londres y más precisamente su Foreign Office es quien interpreta que es bueno y que no es bueno para los ucranianos.

Lo vimos con el descaro de la ministra de relaciones exteriores británica Liz Truss acusando con total desparpajo y sin pruebas en la mano que “Rusia estaba buscando fabricar pretextos para invadir Ucrania”. La estafa británica quedo en evidencia una vez más. Ante los fracasos por lograr que el día 16 de febrero (“predicción mística de Joe Biden) se produjera esa supuesta “invasión” (con la ayuda de los trucos sucios de los chicos de “Academy” y “Azov”), la brillante ministra giro el discurso dando otro matiz a esta semántica engañosa.

De esta manera los británicos (junto a los estadounidenses) tratan de ignorar la realidad en Ucrania y la vigencia de los acuerdos de Minsk a los cuales Kiev firmó sin ninguna condición. Es por ello que ante el fracaso para que los rusos mordieran el anzuelo con provocaciones en la línea de contacto (fabricadas por ataques de sus grupos especiales), se ven obligados a sentarse y discutir por qué se niegan a darle a Rusia las garantías que expresamente le han solicitado y cuáles son las garantías de que se respetaran las autonomías y los derechos de los pobladores ruso parlantes del Donbass.

A Londres ni a Washington les interesa el bienestar de los pobladores ruso parlantes del este de Ucrania, solo les interesa por cuestiones estratégicas el espacio geográfico que ocupan denominado Donbass. Y los hechos demuestran esto. Cuando en 2014 el Departamento de Estado norteamericano por intermedio de la entonces Subsecretaria Victoria Nuland gestaba las revueltas callejeras que terminarían con el golpe de febrero, los grupos de matones ultraderechistas apoyados por mercenarios extranjeros (entre ellos varios israelíes), no dudaron en golpear y en muchos otros casos asesinar por las calles a los ciudadanos ucranianos ruso parlantes. Es por eso que las lágrimas de los norteamericanos y de sus socios británicos son de cocodrilo.

Los señalamientos de que el acuerdo Minsk 2 es inviable e inaceptable para los intereses ucranianos no surgen de los gobernantes de Kiev sino, de los influyentes consejos de Londres quienes graciosamente expresan una preocupación por la soberanía de Ucrania. Quienes conocemos bien la historia política del Reino Unido y todos sus antecedentes colonialistas (particularmente Malvinas) decimos ¿Desde cuándo es una preocupación creíble para Londres la soberanía de los demás? Pero más particularmente ¿Cuál es la preocupación británica por la soberanía de Ucrania? La real preocupación que se esconde detrás de estas cortinas de humo es Rusia y solo Rusia. Asimismo, la única preocupación que tienen los británicos es la de no perder el control de una soberanía adulterada tras aquel golpe de estado del 2014 que les permite ir penetrando en Eurasia.

Los británicos (anglosajones) son antiguos enemigos de Rusia y es por ello que no es creíble que no conozcan la realidad socio-político-étnica y religiosa y la íntima y estrecha relación existente por estos factores entre los pobladores eslavos del Donbass con los eslavos rusos. Por el contrario, ellos tratan de manipular estos factores para generar situaciones que les permita instalarse.

Londres tiene una clara influencia sobre el occidente ucraniano pero para nada en el Donbass. Seguramente Liz Truss no sepa esto pero ella no es el Foreign Office (para suerte de los británicos). He allí el nudo del problema para los anglosajones ya que saben muy bien que no son aceptados por los pobladores, verdaderos ejercitadores de la soberanía de la región que habitan y protegen de las agresiones de un gobierno central extraño.

Tanto a Londres como a Washington no les interesa la soberanía en manos de los ucranianos, solo quieren que ella no quede condicionada a las exigencias de los pobladores ruso parlantes del Donbass quienes cuentan con la asistencia del estado ruso. Deshacer esa realidad es un objetivo imperioso para ellos pero en especial para la OTAN. Es por ello que todo lo que los funcionarios de Zelensky reclaman y señalan como inconvenientes para lograr un acuerdo estable para la situación interna (creada por el golpe de 2014), es en realidad una mera mímica de lo que sus verdaderos interlocutores quieren.

En conclusión, los británicos y norteamericanos no quieren que Ucrania termine volcándose a la órbita de Moscú sino, que se vuelva un vasallo sumiso y feliz de unirse a la OTAN y así ser el escudo del que Zelensky hablo. Igualmente, en el fondo los británicos saben muy bien que ello no será posible, no al menos una Ucrania con el Donbass independiente.

 

viernes, 28 de enero de 2022

 


Dr. Carlos Castia

Treinta años después y una montaña de documentos acumulados no dejan lugar a dudas de lo que fue la guerra del Golfo Pérsico de 1991.  Desde su inicio en la madrugada del 17 de enero, no cesaron los ataques y los bombardeos poniendo en evidencia el uso masivo e indiscriminado de toda clase de armas de destrucción masiva empleados en parte, contra emplazamientos urbanos en Kuwait e Iraq.

En realidad, jamás se hizo un estudio certero e imparcial de la cantidad de muertes y de heridos que causaron los raids de la Coalición Aliada ya que ello estuvo tácitamente avalado por Naciones Unidas y olímpicamente censurado (con la cooperación de la CNN) por el Departamento de Estado y el Pentágono. Igualmente, varios episodios quedaron expuestos pese al vano intento de la CNN de maquillarlos ante la opinión pública.

Es un capítulo de la historia que los norteamericanos y los británicos quieren mantener oculto bajo sus propias verdades amañadas, pese a que ellos mismos (sus veteranos) han sufrido y algunos quedan todavía sufriendo en carne propia los efectos de esta conflagración, que hay que señalar, fue el inicio de la actual inestabilidad reinante en el Medio Oriente.

Para Washington y sus socios, el olvido sería lo mejor ya que indagar en lo que implicó lograr que se retiraran los iraquíes de Kuwait pondría (una vez más) en entre dicho y en una crítica revisión la tan proclamada preocupación por los derechos humanos y el control de armas de Destrucción Masiva.

Cuando hace dos semanas se ventiló un informe de un investigador británico que confirmaba que la Royal Navy había despachado 31 armas nucleares al Atlántico sur en 1982, en realidad no revelaba nada nuevo. Hace 17 años atrás el profesor de Estudios de Guerra de la King´s College de Londres Sir Lawrence Freedman, había comprobado que la “Task Force” remitida a Malvinas llevaba consigo armamento nuclear.

Su repentina publicación y repercusión en los medios de acá solo responde a un interés político a poco de cumplirse los 40 años de la gesta. Sin dudas, es una cortina de humo que pretende cerrar las discusiones sobre si Londres había planificado usar bombas nucleares (WE177A) contra Buenos Aires si se veían arrinconados. Solo es un maquillaje mediático para distraer de las ojivas nucleares (color rojo) que aún se hallan en las bodegas del destructor “HMS Sheffield”, hundido por la fuerza aeronaval en las aguas argentinas (Cfr. Artículo de Rob Evans y David Leigh, publicado el sábado 6 de diciembre de 2003, The Guardian y "Los barcos de la Guerra de las Malvinas británicas tenían armas nucleares, Reuters, 06 dic 2003). Esto sin dudas, es un dolor de culo para los políticos en Buenos Aires quienes se ven presionados desde Londres para que esto pierda interés.

En el caso de la guerra del Golfo en 1991 también se dio la misma tapadera. Dejando de lado la naturaleza del conflicto y sacando las cuestiones políticas y financieras que se escondían detrás de la opaca intervención de Naciones Unidas (Acceso y Control geopolítico de EEUU en la región, el petróleo y los negociados que ha posterior se llevarían a cabo -Comida por petróleo-), la intensidad que tuvo esa guerra fue sin dudas más allá de lo convencional y prueba de ello quedó grabado en la salud de la población civil y de los mismos combatientes de la Coalición.

Los primeros despliegues realizados tras la invasión a Kuwait dejaron en claro hacia donde apuntaba todo. Más allá de la inexplicable velocidad con la que los norteamericanos llegaron, sus colegas británicos no tardaron en movilizarse llegando a colocar en el terreno a unos 53.000 hombres.

Pero en esta guerra no contó el número de hombres o de blindados sino, la tecnología y la potencia de las armas empleadas. Iraq contaba con un gigantesco ejército compuesto por un millón de hombres, pero estaba poco tecnificado y además tras años de ser aliados con Washington (por la guerra contra Irán), los norteamericanos conocían al detalle sus debilidades. Los iraquíes tampoco ignoraban esta situación y con su ingenio les dieron bastantes problemas en el terreno a los norteamericanos.

Aquí también, aunque no aparezca en los créditos la OTAN estuvo involucrada. Su mención no era oportuna y mucho menos conveniente debido a la situación geopolítica del momento con la disolución de la URSS en proceso y una incertidumbre de lo que ello podría provocar. Pero el Comandante del CENTCOM[1] a cargo de las operaciones el General Norman Schwarzkopf y sus generales en Riad no habrían podido coordinar ni dirigir las operaciones de la mega fuerza acumulada (compuesta por 34 armadas) sin la asistencia de los satélites y de unidades navales que además del apoyo de combate necesario para el progreso de las acciones, proveyeron inteligencia electrónica (ELINT) que alimentaba al Software informático con el cual se llevó adelante el seguimientos de las operaciones militares.

Iraq solo ofrecía como contrapeso estratégico, sus misiles “SCUD-B” y algunas variantes modificadas que pese a las desproporcionadas ventajas de sus enemigos, dieron dolores de cabeza a los estadounidenses (con 81 lanzamientos).

La tecnología más avanzada estaba del lado de la Coalición Aliada y por ello llegaron a jactarse de que sus bombardeos eran “quirúrgicos” que solo tenían como blanco a unidades militares y políticas iraquíes. Pero los hechos demostraron todo lo contrario. Amplias zonas civiles de Bagdad demolidas por los bombardeos pusieron en entre dicho a Washington con la ley internacional (La Haya 1907[2], art. 48 del Protocolo I de 1977[3], Res. 2444[4] Naciones Unidas entre otras). Incluso las cifras publicadas por norteamericanos y británicos -sometidas a censura previa- delataban de esta grosera contradicción. Según sus fuentes entre 100.000 a 200.000 civiles (no objetivos legítimos) murieron en la llamada “Tormenta del Desierto” algo que, si consideramos que son cifras conservadoras y tentadas a la baja, estas podrían llegar a ser el doble demostrando claramente la ausencia de la regla de proporcionalidad en el uso de la fuerza (Art. 51).

Más allá de las argumentaciones que solían exponer los voceros del Pentágono[5] y La Casa Blanca, la ley internacional humanitaria (CICR) era clara al prescribir “que nunca hay una justificación para el exceso de bajas civiles”. Según un informe de “Greenpeace International” las bajas civiles iraquíes llegaron a 210.000 calificando a la guerra como “la guerra más importante y destructiva de la historia moderna”[6].  Con estos antecedentes queda claro que hablar de misión de paz dentro de este escenario, es un contrasentido y una absurdidad que no se reflejó en los hechos[7].

Informes del por entonces Ministerio de Salud de Iraq (que obviamente en occidente jamás dejaron publicar), las muertes habían superado los 250.000 civiles y dejando casi el doble de heridos de diversas consideraciones con el adicional del envenenamiento ambiental.  Pero lo particular de estas aberraciones fueron los medios con los que se causaron. Pese a que los estadounidenses hablaban de ataques “quirúrgicos” y “puntuales”, sus bombas y misiles cayeron sobre caseríos, edificios, Mezquitas y colegios sin importarles si ellos pertenecían a sunitas o chiitas. Sumado a esto, la mayoría de estas bombas guiadas estaban armadas con Uranio (U-235) que no solo destruían un determinado objetivo sino, a todo el radio en decenas de metros a la redonda sumándole a esto, la contaminación por radiación del terreno.

El tipo de explosión de estos ingenios no solo apuntaban a destruir físicamente a los objetivos militares iraquíes sino también (y lo más maquiavélico) buscaba romper la psiquís colectiva mediante el terror y la desesperación algo de lo cual también el Protocolo I, en sus arts. 50 y 51 prohíbe de forma expresa.

Tampoco se respetaron los preceptos en referencia a las reglas sobre los combatientes tal como quedo reflejado en la innecesaria y cobarde masacre de soldados y civiles iraquíes que entre la noche del 27 al 28 de febrero se retiraban por la ruta 80 rumbo a Basora cuando ello no reportaba ninguna ventaja militar (Art. 52, Prot. I). Según un informe secreto de la entonces inteligencia iraquí se le informó por escrito a Saddam Hussein que unos 13.750 soldados habían muerto calcinados por el Napalm y bombas de racimo de los aviones norteamericanos y británicos.

El machaque aéreo y naval 24 horas al día durante cinco semanas sobre Kuwait e Iraq fue incesante e inmisericorde (6000 bombas por día)[8], pero a pesar de ello, la breve pero letal respuesta de los iraquíes (con el uso de ojivas químicas de “Tabun y Sarin” montadas en algunos misiles SS1-SCUD y cartuchos de artillería) tuvo su correlato tardío con la aparición un par de años más tarde del llamado “Síndrome del Golfo” que sin dudas fue el producto de la contaminación venenosa surgida del efecto de estas armas y la radiación de sus propias bombas (Detectados por las Alarmas M8A1)[9] y no de los bombardeos a fábricas de armas químicas vacías en “Muthanna” y “Faluya”. Igualmente los Aliados mantuvieron esto bajo un total hermetismo hasta que no se pudo tapar más. Fue por ello que la aparición de este síndrome fastidió a Washington e incluso por años, dieron la espalda a sus veteranos tratando de que sus casos no se conocieran.

Con esto en consideración y por las evidencias que reflejan el uso de estos armamentos con las consecuencias humanas queda claro que esta no fue una guerra convencional como se la querido vender.



[1] Es el acrónimo del Comando Central de las Operaciones Militares de los Estados Unidos en el Medio Oriente.

[2] Convención relativa a las leyes y costumbres de la guerra, disponible en el siguiente vínculo: https://www.icrc.org/es/doc/resources/documents/misc/treaty-1907-hague-convention-4-5tdm34.htm  

[3] Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales, https://www.icrc.org/es/document/protocolo-i-adicional-convenios-ginebra-1949-proteccion-victimas-conflictos-armados-internacionales-1977

[4] Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas de 1968 que estableció el respeto de los derechos humanos en los conflictos armadas, disponible en el siguiente vínculo:  https://www.cruzroja.es/principal/web/cedih/el-dih#:~:text=El%20primero%20en%201968%20cuando,poblaci%C3%B3n%20civil%20y%20de%20distinci%C3%B3n.

[5] Durante la guerra la información sobre las operaciones militares era provista por la Oficina de Información de Defensa sita en el Pentágono a cargo de un director con rango militar.

[6] El País.com. “210.000 muertos en la guerra del Golfo, dice Greenpeace”, 29 de mayo 1991, https://elpais.com/diario/1991/05/30/internacional/675554417_850215.html

[7] Esto en referencia a los argumentos del entonces gobierno argentino de Carlos Menem que trató de excusar la participación del país hablando de que sus tropas no formarían parte de las acciones beligerantes cuando en realidad, sirvió como apoyo logístico destacado para la concreción de aquellas. Igualmente, ello en dicho período no figura en la lista de misiones de paz.

[8] Que según algunas fuentes implico la escalofriante cifra de 50.000 toneladas de explosivos arrojados sobre las cabezas de los iraquíes.

[9] Unidades móviles de Detección de Agentes Nerviosos franceses y Checos que se hallaban en Hafir Al Batin y Al Jubail, puntos estratégicos de concentración de las tropas y petrechos.

martes, 4 de enero de 2022

 


Hace apenas un mes comenzaba o se retomaba la psicosis sobre una “oleada” de una supuesta variante del Covid que aún, nadie ha querido indagar de dónde salió. Esta avalancha de pánico iniciada en Europa como no podía ser de otra manera, fue seguida por los obsecuentes medios argentinos, siempre listos para servir.

Y no parece casual que “el bicho” (para hablar del SarS-CoV2) pase a tomar el centro de la escena mediática. Una catástrofe económica se halla a la vuelta de la esquina y las últimas actuaciones de la oposición en el Congreso ha demostrado que tiene poca vocación de oponerse a las políticas gubernamentales, ponen en contexto la utilidad de este chivo expiatorio.

Da la sensación que sus votantes han tirado sus papeletas a la basura. El gasto fiscal lejos de bajar se ha incrementado y hay planes de que siga creciendo. Los nombramientos de más funcionarios y empleados de planta política dentro de la provincia de Buenos Aires llegan a 25.450. Un verdadero ejército de burócratas que además de complejizar la vida de los ciudadanos suman el goteo de dinero que hará que las tarifas de servicios (agua, luz y gas) vuelen más allá de la estratófera.

Pero en lo que se refiere a la “pandemia” hoy el terror mediático se llama “Omicron”, pero ¿Es realmente así?

En este marco insoportable y en el cual los argentinos sentirán el rigor del ajuste más brutal que tengan recuerdo, la psicosis del “bicho” se intuye muy conveniente e incluso algunos ya están adelantando que el gobierno pretendería volver a encerrar a todos sus ciudadanos “para protegerlos” ¿Muy conveniente o solo una casualidad?

Durante todo el 2020 y comienzos del 2021 los canales de televisión saturaron día y noche con los discursos de infectologos y médicos expertos en “todología” que lo único que hicieron fue, aterrar al espectador para que dócilmente aceptara las políticas que ni siquiera eran de su gobierno, sino que fueron copiadas por este a los norteamericanos y los europeos. Y a pesar de estar encerrados por meses, murieron muchos (supuestamente) de esta peste.

Y entonces llego “una vacuna” (aunque técnicamente no lo es), pero con ella, los tironeos políticos y geopolíticos. La sorpresiva producción rusa de “Sputnik V” desató una revolución en el mundo de los infectologos y una frenética carrera por parte del BIG PHARMA de occidente para surtir a un mercado global, gran negocio si los hay. El Lobbie anti ruso y anti vacuna rusa se hizo recalcitrante y sus defenestradores mediáticos no dieron tregua para ensuciar este logro científico. Incluso alguno de estos enardecidos (anglófilos) llego a calificarla de “veneno” simplemente por su origen.

Mientras eso pasaba, muchos de estos mismos exponentes se prestaban a los experimentos de Pfizer que se llevaban adelante en el Hospital militar (Por ser estadounidense no la calificaban del mismo modo).

Así, las vacunas “ARNm” pasaron a ser la panacea para terminar con la pandemia pero, hay muchos que no creen eso. La exposición de la biotecnologa Lorena Di Blasi planteando el peligro de “vacunas” no debidamente controladas por compuestos irregulares y sus consecuencias pone en duda esto[1]. Como era de esperar esto no fue levantado por los medios del Establishment capitalino lo que deja en claro el apego a una política bien determinada.

Con esto a la vista, quienes se oponen a su inoculación tienen argumentos para sustentar su negativa.

Quienes opinan de esa manera son catalogados de malvados y había que encontrar alguna vía para “persuadirles” (ya que obligarlos es inviable). La táctica gubernamental argentina ha sido copiada a los franceses[2] y los estadounidenses quienes en sus respectivas jurisdicciones implementan un “PASAPORTE VERDE” que restringe de forma escandalosa la vida de todos los ciudadanos que no se han vacunado, pero a pesar de ello, una parte de los ciudadanos franceses y estadounidenses no se han dejado chantajear y a pesar de las consecuencias para su libertad mantienen sus posturas de no dejarse presionar.

Fue así que, comportamientos contradictorios mediante, el gobierno provincial de Axel Kicilof puso en vigencia desde el 21 de diciembre 2020 en el territorio de Buenos Aires un controversial “PASE” para ingresar a recintos privados como públicos. Desde el 1º de enero ya está en vigencia otro “PASE” a nivel nacional que no es tan severo en su exigencia pero que igualmente condiciona el libre acceso de los ciudadanos si no tienen “el esquema de vacunas”. Esto que es notoriamente inconstitucional ya está siendo motivo de reclamos judiciales mediante amparos[3].

La grieta también se hizo presente en esto y aunque los medios tratan de invisibilizarlo, la misma es amplia y (respondiendo a los intereses del gobierno), tratan de que esto no se extienda de forma masiva.

No solo en Europa hay una gran oposición a ser inoculados sino también en los EEUU y el Canadá, aunque muy poco se dice en los medios argentinos. En países “civilizados” como Francia, Alemania y Bélgica se han implementado medidas claramente alevosas y a pesar de que la variante “Omicron” no agrava los casos, estos gobiernos imponen encierros y toques de queda claramente exagerados. Pero la oposición no es solamente de ciudadanos comunes y silvestres sino que existe un arco de especialistas virólogos e infectologos que apoyan esta postura.

La narrativa por ejemplo que hace el Dr. Thomas Binder en un artículo publicado en el sitio canadiense “Globalresearch.org”[4] es muy esclarecedora y obliga a pensar con detenimiento qué es lo que en realidad está sucediendo.

También otros galenos como la ex jefa de Oncología pediátrica del Hospital R Poincaré Garches APHP Francia Dra. Nicole Delépine[5] han señalado y acreditado[6] los problemas que estaría causando la vacunación sobre un amplio espectro de personas vacunadas.

Todo esto nos lleva a concluir que, existe un derecho ineludible de cada persona a saber de forma clara que es lo que se le va introducir en su organismo y que ello no le traerá consecuencias irreversibles y recién allí, aceptar o no su vacunación.

 



[2] Campusfrance.org. EL PASAPORTE SANITARIO EN FRANCIA, https://www.campusfrance.org/es/el-pasaporte-sanitario-en-francia

[3] Lanación.com.ar. Sandra Pitta presentó un amparo para suspender la aplicación del pase sanitario, 3 de enero 2022, https://www.lanacion.com.ar/lnmas/sandra-pitta-presento-un-amparo-para-suspender-la-aplicacion-del-pase-sanitario-nid03012022/

[4] GLOBALRESEARCH.ORG. La narrativa sin sentido prevaleciente de Corona, https://www.globalresearch.ca/prevailing-corona-nonsense-narrative/5764429

[5] GLOBALRESEARCH.ORG. La incidencia del cáncer, provocada por la "vacuna" Covid 19, https://www.globalresearch.ca/the-incidence-of-cancer-triggered-by-the-covid-19-vaccine/5758110

[6] THE DEFENDER.ORG, More Than 726,000 COVID Vaccine Injuries Reported to VAERS as CDC, FDA Overrule Advisory Committees’ Recommendations on Third Pfizer Shot, https://childrenshealthdefense.org/defender/vaers-cdc-covid-vaccine-injuries-deaths-fda-third-pfizer-shot/?itm_term=home

domingo, 5 de diciembre de 2021



 

La declarada aparición de una variante sudafricana del COVID19 al que se le denomina como “OMICRON” está dando lugar a que los gobiernos comiencen a implementar una serie de medidas exageradamente invasivas y vulnerantes de los derechos individuales de los ciudadanos europeos que pretenden (como es costumbre) importarse de forma presurosa a la Argentina.

Va de suyo que los primeros estigmatizados por este alarmismo que tiene tufo a oportunismo político con tintes financieros son los ciudadanos sudafricanos pero que los medios occidentales y sus obsecuentes locales ya han extendido a todos los africanos. 

Para los puritanos obedientes de lo que dicen las autoridades y que al pie de la letra difunden los obsecuentes chupaculistas de los medios, son medidas necesarias para proteger al común de todos. Usar la fuerza es algo políticamente incorrecto o incluso muy difícil de lograr y es por eso que se acuden a tácticas de persuasión más sutiles. La finalidad es TODOS VACUNADOS. Para lograr esto los gobiernos buscan legalizar la utilización de un PASAPORTE SANITARIO que indirectamente pretende forzar a los renuentes a inocularse con cualquiera de las vacunas de la industria del BIGPHARMA.

Lo interesante y contradictorio es que, pareciera que más allá de que muchas poblaciones están vacunadas al parecer, no basta para (según ellos) detener esta nueva cepa y ya están sembrando en el imaginario común de que se hace necesaria una tercera vacuna y quizá (o más bien con seguridad) una cuarta. Un caso señero de esto es Israel (una extensión geopolítica anglosajona) que a pesar de haber recontra vacunado a sus habitantes siguen sufriendo de reinfecciones ¿Entonces?

Al parecer, los efectos del terror implantado por el COVID 19 que sirvió para recluir por meses a la población global en sus hogares no basto para conseguir los objetivos que sus creadores habían planificado ¿Creadores del Covid? Aún queda pendiente que alguien pida las explicaciones a la Fundación GATES y a los referentes de la Universidad John Hopkings casual y causalmente involucrados en un por demás curioso ensayo por octubre del 2019 que recreaba una pandemia ¿Qué maravillosa casualidad? Pero en Argentina esto no llama la atención y entonces es más fácil (y políticamente correcto) seguir la corriente de lo que baja del COMCAST y asociados que usar la cabeza y sacar conclusiones propias.

Aún hay muchas cuestiones nada claras en torno a la “pandemia” del COVID19, pero eso queda a consideración de cada uno y lo único que podría señalar lo resumiría en una sola pregunta ¿Te podés creer que durante el 2020 solo murieron personas por COVID19?

Como era de esperar, los medios argentinos son la sombra de lo que dicen y hacen los gobiernos y los medios en Europa. Basándose en informes apocalípticos con claros intentos por psicopatear a la población, los “informadores” argentinos tratan de argumentar que la nueva mutación es más mala que el COVID19 ¿Es real eso? Al parecer esto no importa. Lo que parece importar es atemorizar a la población para que además de aceptar una vacunación continuada 8y de ser posible de los laboratorios Pfizer y Moderna), presionen a quienes no están dispuestos a inocularse un trozo de ese engendro que como ya se sabe, fue patentado por los estadounidenses en 2003.

¿No era un engendro chino salido de un mercado de Wuhan? Eso fue lo que se le vendió a la gilada que no tiene tiempo de detenerse a razonar si lo que se le esta informando es real o solo es un relato que se ajusta a los intereses de ciertas estructuras gubernamentales y de corporaciones privadas globales.

Ahora se esta haciendo lo mismo con este pasaporte que no es más una maniobra de presión psicológica para que nadie discuta la bondad de las vacunas, que nadie quede sin vacunarse y aceptar seguir haciéndolo. La táctica es tan clara y tenebrosa que se asemeja a ese pasaje de la Biblia en el Apocalipsis en los versículos 13 al 18 en donde sentencia “nadie podrá ni vender quien no tenga la marca”…Bueno acá podríamos traspolarlo a quien no se vacune.

Fuera de lo religioso, esto es una estrategia psicológica para obligar a las personas, para arrinconarlas y condicionarlas en su libre voluntad. La imposición de un pasaporte de salud cumple con ese objetivo ya que con su tenencia los gobiernos se asegurarán de saber quién se ha vacunado y quien no, haciendo que quien no lo tenga no podrá circular con libertad. Ya lo estamos viendo en Francia, Alemania y otros países “democráticos” de Europa como se está tratando de aislar a los ciudadanos rebeldes a quienes ya se les estigmatiza y se les amenaza con condenarles a un aislamiento perpetuo.

Sumado a todo esto, vemos nuevamente como se trata de reinstalar el miedo y la desconfianza con la reaparición en los medios de los “especialistas” hablando ahora de una nueva variante a la que bautizaron como “Omicrón” y de la cual ya presuponen -contra varias opiniones de otros especialistas- mucho más peligrosa. Son quienes durante todo el 2020 y parte del presente año alimentaron con informes catastrofistas y pronósticos apocalípticos las ridículas políticas de confinamiento que amplificadas por los mass media han llevado al mundo a una crisis económica de proporciones.

La nueva variante no sería más peligrosa que su original cepa, incluso de la Delta y menos letal que una gripe común. Pero también algunos están señalando como antinatural la mutación de este “virus” cuyo proceso demandaría miles de años. Esto ratificaría las hipotesis de un ataque planificado y premeditado para algunos realizado por China, para otros por la administración estadounidense de Donald Trump y para una tercera posición, un accidente en una instalación de guerra bacteriológica en Wuhan.

Sea como haya sido, a nadie le cierra que esto tenga un origen natural y esto también alcanza a la “nueva cepa” sudafricana.

Las contradicciones sobre la supuesta gravedad de “Omicrón” están golpeando al mismísimo (y muy admirado por los anglófilos locales) gobierno británico que por intermedio de su Ministro de Salud Chris Whitty, el asesor Sir Patrick Wallace (un accionista del BigPharma) y el mismo primer ministro Boris Johnson siguen escuchando las confusas instrucciones de la OMS a la cual nadie le da crédito.

Tampoco se sabe y mucho menos están dispuestos a estudiar las incumbencias del Dr. Anthony Faucci muy elogiado por los “expertos” argentinos como si fuera una eminencia impoluta sin decir que Faucci conoce muy bien que es este COVID (Sars-CoV2) porque fue uno de los expertos que colaboro en costosísimos programas de la defensa para el desarrollo de armas de destrucción masiva en los laboratorios militares de guerra bacteriológica.  Quizá estos “expertos” y los opinólogos de la televisión abierta no lo sepan, pero si lo supieran ya queda claro que van a mantener la boca cerrada.

Nuestro país no parece aprender de todo esto; mejor dicho, los políticos y los periodistas no han aprendido y en realidad no les interesa aprender. Una vez más los medios y el gobierno parecen tragarse la píldora sin ni siquiera ver de que color es. Como sucede siempre, si lo dicen en el norte es “palabra santa” y nadie debe discutir. Para estar a tono con las medidas de EEUU y con algunos países de la UE ya se está rumiando la idea de un pasaporte para los vacunados que además de condicionarles para el acceso a dependencias públicas y privadas, serviría como control de nuevas vacunaciones ¿Qué sucederá con quienes no estén de acuerdo con esto?

 

lunes, 8 de noviembre de 2021

Cuando la Coalición aliada hundió la armada iraquí en la guerra de 1991, nadie hizo ningún comentario sobre ello. En realidad, no se trató de ninguna hazaña bélica. Se trato simplemente del resultado de una abrumadora superioridad material y tecnológica con la que contaron los norteamericanos para lograr ese propósito. No hay que olvidar que para atreverse a enfrentar a Iraq Washington necesito juntar a 32 armadas lo que de por sí ya informa de la disparidad existente.

Han pasado treinta años de aquellos acontecimientos y sin dudas que la tecnología militar naval y las dotaciones que componen actualmente a la Armada estadounidense se hallan entre las más sofisticadas del momento pero ello y aun así, no les garantiza la impunidad como en aquel entonces.

A pesar de no haber más “Saddams” ni espantajos como el “Estado Islámico” para justificar su permanencia en el Golfo, la Armada de los EEUU sigue allí merodeando sus aguas y de toda la península arábiga ¿Qué la ha seguido manteniendo en esa región? La respuesta monocorde es Irán. Pero ¿Qué le ha hecho la república Islámica de Irán a los EEUU para que se halle asechando como lo hace desde las aguas del golfo? La respuesta de una parte de los neoconservadores en Washington será la acostumbrada cantinela que refiere a la intolerable situación de las mujeres iraníes bajo un estado teocrático, terrorista y blablabla. Del otro lado de otras facciones con lenguaje más moderado que forman parte de estos sectores neocon, escucharemos el argumento del “peligro global que representa el desarrollo nuclear de la república islámica”, dejando entrever en este discurso su alineamiento cerrado con Israel.

A EEUU ni a sus aliados (y en particular a Israel) poco le importan los derechos de los iraníes o de sus minorías o de las mujeres. Recuerden que lo mismo se decía de Iraq y que la intervención -entre otras excusas- sería para proteger a las minorías oprimidas por Saddam. Lo cierto fue que tanto los niños sunitas como los chiitas murieron bajo los escombros de sus hogares tras los bestiales bombardeos angloestadounidenses y más tarde otros cientos de miles más, morirían de hambre y por enfermedades que no podían ser tratadas por la falta de medicamentos impedidos tras la imposición de un embargo inhumano que duró trece años.

Para Irán esto fue una lección invalorable. Los iraníes saben que los estadounidenses no harán nada a la luz del día y que para concretar sus acciones negras lo harán con la ayuda y la solapada participación de Israel. Es por ello que con la experiencia adquirida tras varios atentados terroristas contra sus instalaciones nucleares y contra sus científicos, les ha valido tener que estar alerta ante las acechanzas y con ello el perfeccionamiento de sus dispositivos de seguridad. Lo mismo en la vigilancia y seguridad naval, que se ha visto amenazada por operaciones semejantes y por la fabricación de incidentes en el estrecho de Ormuz y en el Golfo de Omán en junio de 2019 que trataron se ser endilgados a sus fuerzas revolucionarias iraníes.

Desde hace tiempo que Teherán ha venido mejorando sus capacidades de respuesta inmediata ante las amenazas navales y eso se comprobó el 25 de octubre pasado cuando un petrolero con sus bodegas llenas de crudo que se hallaba transitando dentro de las aguas del Golfo de Omán fue interceptado y secuestrado por los destructores “USS The Sullivans” y el “USS Michael Murphy” de la Armada estadounidense para vaciar su carga (mediante un alije forzado) y traspasarla a otro buque tanque que respondía a la operación.

Tan pronto el capitán del tanquero asaltado advirtió de lo sucedido radió un aviso a Irán donde sin demora se despacharon comandos helitransportados y una flota de lanchas artilladas para acudir en su ayuda. La inteligencia de la armada iraní dotada de Drones de reconocimiento pronto detecto el tanquero que llevaba la carga robada que venía siendo escoltado desde una distancia prudente por destructores y fragatas norteamericanas. Una cuestión que no se ha determinado es ¿Colaboraron los emiratos y el sultanato de Omán en dejar hacer esto? Creo que no ya que, los comandantes norteamericanos no piden permiso ni mucho menos obedecen ordenes que no provengan de su comando en este caso USCENTCOM.

Cuando el Comando naval iraní recibió la primera noticia sobre lo que estaba sucediendo, se activaron sus defensas costeras y la movilización de sus unidades especiales.

La maniobra implicaba una serie de riesgos para Teherán, pero igualmente la determinación de las unidades de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) fue apoyada por el gobierno y sin dudarlo se puso en marcha una operación de asistencia rápida que se conoció como “Heliborne” por medio de la cual pudieron abordar el tanquero que llevaba el crudo robado y redirigirlo a puerto seguro.

La llegada de los comandos helitransportados fue advertida por los buques norteamericanos pero tan pronto lo hicieron debieron desviar su atención a la flotilla de lanchas rápidas que comenzaban a zigzaguearles alrededor. Sin dudas quedo a prueba el juicio discrecional de los comandantes estadounidenses quienes fueron conscientes de que si ofrecían alguna oposición quedarían en evidencia en el atraco ejecutado.

Pese a la notable diferencia en la potencia de fuego que se presentaba entre las lanchas artilladas (algunas con un par de misiles antibuque “Kawsar”) y las fragatas con sistemas de armamento automatizado (Sistema Phalanx), los comandos iraníes lograron su propósito y evitaron que se consumara este acto de piratería.

Al parecer los estadounidenses no estaban al tanto de que los iraníes sabían del robo ejecutado pero tal vez, no les haya importado si lo sabían o no. Incluso era muy posible que la maniobra hubiera implicado un plan deliberado para la creación de un incidente armado que argumentara una retórica desde Washington para a su vez justificar una movilización mayor en la región.

Una última observación sobre este incidente nos obliga a considerar que no es la primera vez que se realizan estos atracos e incluso, según las fuentes iraníes que intervinieron en lograr recuperar el tanquero confirmaron que los buques norteamericanos intentaron una nueva acción contra otro petrolero que se hallaba en la zona, pero al parecer sin lograr concretarlo. Lo que si es cierto que esto pone en evidencia la comisión de acciones ilegales (como lo es la piratería) de un estado contra los bienes de otro estado soberano ¿Y dónde estaba Naciones Unidas?

 

 

 


  H ace apenas una semana atrás fue noticia que una IA habría cobrado conciencia de su existencia, es decir, además de desarrollar un pensam...